lunes, 12 de noviembre de 2007

Ice Blink


Antartida 2006


Para el artista, al menos para mi, todo viaje es un acto creativo, la disposición del artista viajero es generalmente de apertura y gran receptividad ante las novedades que se le presentan en el camino, de la interiorización, aprendizaje y exteriorización de esas nuevas experiencias se disparan los sentidos y la imaginación es capaz de crear, concretarse en nuevas realidades. Surge una fuerte necesidad de comunicación, que podría traducirse en una gran energía expansiva. Por eso cuando uno se plantea y emprende un viaje en cierta manera comprometido hay un deseo inicial difícil de racionalizar, puede ser una mezcla de motivos, explorar investigar expandirse… pero hay algo subyacente más básico y común a cualquier iniciativa como la explicación de Mallory en su intento de escalar el Everest, “porque está allí” esa es razón suficiente para emprenderlo
Con respecto a la Antártida toda esta experiencia se hace doblemente intensa porque aquí esa disposición de caminar hacia algo desconocido e inesperado es más real que nunca, la Antártida sabe a aventura, a riesgo y dificultad, todo esto es algo imprescindible en el mundo de la creación de cualquier tipo, creación es casi un sinónimo de descubrimiento que pasa por varias fases, desde la dificultad, incomodidad y miedo subyacente, a concebir y dar forma concreta a algo, a la absoluta satisfacción y sorpresa de ver que de todo ese caos primordial ha surgido, aparecido, tomando forma en este mundo tangible o intangible, algo nuevo.

El artista como testigo
La presencia del hombre en la Antártida es en sí misma un desafío. Ante la insólita, extraña y cautivadora belleza de esas situaciones extremas, es tarea del artista y así lo ha sido desde la antigüedad elaborar un testimonio desde la propia experiencia de reconocimiento y de reflexión , cómo es su relación con las fuerzas misteriosas de la Naturaleza y con las energías sutiles relacionadas con la conciencia. En este sentido el artista tiene un lugar de responsabilidad a la hora de un estudio del entorno desde la observación y contemplación de la Naturaleza en constante movimiento, sus mutaciones o transformaciones y la misteriosa constante que las ordena son una manera de hablar de la existencia. Recuerdo el magnífico cuadro del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich titulado Mar Glacial, son aguas antárticas, o es una intuición del Endurance de Ernest Shackelton atrapado en el hielo? De cualquier manera Friedrich parecía comprender la verdadera dimensión del hombre ante la Naturaleza y como parte de ella.
Reflexiones desde la totalidad, intuiciones del microcosmos al macrocomos.


Es fascinante como en ese lugar tan cerca de la Nada (la Nada mística, Mu para los budistas) se agudizan todos los sentidos, cuando uno permanece en lo alto del glaciar los sonidos del cuerpo adquieren una presencia tal que el corazón, la saliva, el estómago son sonidos del mundo y si uno se concentra un poco parece que pueda oírse la propia sangre corriendo por las venas, siempre hay algo que te recuerda que es “aquí y ahora”. La sobrecarga sensorial es causada por pocos elementos: sol, cielo, hielo, luz, frío,
allí el mundo es nuestro cuerpo.
De vuelta a mi refugio reflexiono sobre la experiencia, testigo en ese mundo de los hielos y las aguas profundas, no se como explicar el atractivo que este lugar tan extremo y desafiante tiene para mi, Antartida, salvaje, romántica, temperamental, inaccesible a veces incluso a sí misma, sin medida y en ocasiones cruel y desorbitada, todo esto para lo bueno y para lo malo. Como dice mi amigo Carlos Lara es una satisfacción cuando uno se encuentra con su verdadera naturaleza que juzga a veces tan injustamente y se atreve a reconocer que en el fondo no hay nada inaceptable.
Ahora he comprobado que el corazón de la Tierra late fuerte debajo del abrumador abrigo blanco, que las montañas heladas y los témpanos de mis esculturas y mis cuadros existen, que la Luna también surca esos mares, que los glaciares son poetas de la luz y del aire, que los volcanes hablan en círculos… Poesía en su esencia. y siguo diciendo con palabras de mi amigo es el lugar idóneo que acompaña ese hielo que arde dentro de nosotros que a veces nos purifica y a veces nos consume.



Me muevo desde hace más de veinte años en el terreno de lo que se podría llamar " investigación artística," y el objetivo es tratar de comprender, destilar y expresar todas estas emociones que se generan de la observación y la reflexión de las diferentes realidades a través de la capacidad intuitiva del arte. Dice Jorge Wagensberg director del Museo de la Ciencia de Barcelona en su libro “La rebelión de las formas “ “el complejo conocimiento humano actual tiene una componente científica, una revelada y otra artística . Primero fue el arte, luego la revelación y luego la ciencia. El gozo del ritmo y la armonía surgen y se consolidan en el interior del individuo quizá por reflejo del ritmo y la armonía del mundo exterior.
Admirar la belleza predispone a comprenderla.” Y sigue:
“La grandeza de arte está en que puede intuir sin necesidad de comprender. Una obra de arte con belleza o sin ella ha de ser capaz de trasmitir una complejidad de una mente a la otra”. Este es el objetivo más ambicioso del proyecto. En este caso, que me ocupa respecto al Continente Antártico leer la forma interior de un paisaje que exhibe simultáneamente todas la oposiciones, vacío y plenitud, finito-infinito, congelación-ebullición, visible-invisible, luz y oscuridad, acercarse a su estructura interna y comprender esa relación de inmanencia y trascendencia de la conciencia a través de la materia. Su resonancia divina. No es tan diferente del trabajo de los científicos más bien diría que son complementarios, la inquietud que persigue el científico es parecida sin duda a la que persigue al artista. Y es realmente estimulante y nutritivo el intercambio de información conocimientos y puntos de vista que se generan cuando a ambos campos los mueve la misma pasión. Así era antiguamente, arte y ciencia y religión (en la mejor de sus acepciones) trabajaban juntos.

En cuanto al proyecto con el cual yo me embarco en esta empresa, hay un antes y un después de la experiencia, no es lo mismo hablar de la Antártida o plantearse algo acerca de ello antes del viaje que cuando se ha vuelto de allí, mi experiencia allí sigue en pleno proceso y tengo trabajo para los tres próximos años en los que procuraré volver y llegar al centro del laberinto, dicen que el más complicado de los laberintos es un desierto y tengo la sensación de que cuando uno llega a la Antártida no había visto antes un desierto, el peor laberinto es el de una habitación vacía.
Curiosamente allí uno se vuelve en cierto modo paisajista.


La Antártida tiene un futuro incierto, a todos los que nos hemos acercado a ella nos ha conmovido y nos sentimos responsables de proteger e intervenir lo menos posible allí donde todavía se conserva lo más puro, lo esencial, los misterios de lo que fuimos o fue el Planeta y tal vez de lo que será. Es necesaria una toma de conciencia y responsabilidad de la humanidad que por encima de los intereses económicos que parecen no tener medida ni escrúpulos sirva para reforzar y consolidar el tratado que la protege. Quiero confiar en el arte como un buen vehículo de comunicación para esta tarea ya que utiliza el leguaje más directo al subconsciente individual y colectivo universal y con gran fuerza expansiva. Esta es una empresa en la que merece la pena arriesgar.


(En la tradición budista a la cual yo me siento muy afín se practica una acción de búsqueda que consiste en ir a las montañas para comprendernos a nosotros mismos y restablecer nuestra conexión con el Todo, se puede hablar en este sentido de subir a las montañas de verdad pero también en el mundo subterráneo de la psique hay montañas donde podemos buscar. Para el mundo de la psique la montaña es a menudo un símbolo de los niveles de conocimiento que hay que alcanzar para poder seguir ascendiendo, la parte inferior de las montañas, las estribaciones suelen representar el ansia de conciencia y allí comienza cierta madurez de esta, según Clarisa Estés en su libro “mujeres que bailan con los lobos”, la parte media, empinada nos pone a prueba de los conocimientos adquiridos en niveles inferiores, y en las zonas más altas se intensifica el aprendizaje, se necesita más resistencia y determinación, la cima simboliza el enfrentamiento con la sabiduría. Subiendo a esa montaña desconocida adquirimos un auténtico conocimiento de la psique instintiva y de los actos creativos de que esta es capaz.
Hay un dicho japones,
“Antes del zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles, durante el zen las montañas eran tronos de los espíritus y los árboles las voces de la sabiduría.
Desués del zen las montañas fueron montañas y los árboles fueron árboles.” )

Pamen Pereira
Riba-Roja de Turia Valencia junio 2007

Artifariti 2007


POEMA DEL DESIERTO
La imagen que más me llamó la atención de la primera documentación que recibí sobre Artifariti fue la fotografía de la puerta del huerto de Tifariti, así que siguiendo esa primera intuición decidí intervenir sobre ella. Mi obra allí consistiría en dorarla con el pan de oro más fino que pudiera, yo no había caído en la cuenta de lo recurrente que es en mi trabajo el tema de la puerta igual que lo del pan de oro, en este caso fue un acierto, era una imagen muy
poderosa, la puerta es un símbolo femenino que habla de lo que permite el paso, consecuentemente lo contrario al muro (como el insólito muro minado que tiene Marruecos a 40 Km de Tifariti ante la indiferencia internacional), la puerta es umbral y tránsito pero a la vez casa y patria.En algunas culturas los exiliados se llevaban las puertas de su casa y en algunos casos las lanzaban al mar y abordaban allí donde las puertas encallaban. Así se fundó Reykiavik por ejemplo.
Y allí estaba casi como la había imaginado por la foto. Creo que es una idea muy bella y consecuente con este proyecto. Un buen símbolo para refundar Tifariti que a la vez nos habla de eternidad, vacío y plenitud, además que fuera la puerta de un pequeño y humilde huerto en el desierto era todavía más hermoso, luz y prosperidad. No imaginaba la cantidad de luz que desprendería cuando le daba el sol!!
La imagen era como de un cuento o un sueño.

Espero que Tifariti pueda crecer y prosperar al calor
y la luz de esta puerta. La titulé poema del desierto.

Pamen Pereira
Para Artifariti Noviembre de 2007